martes, 1 de abril de 2008

mis amigos opinan

Debo decir, desde el inicio, que no soy oficialista. También que comparto algunos aciertos con el gobierno y que disiento en tantas otras cuestiones. También he de confesar que los acontecimientos por los cuales viene atravesando el país me forzaron a adoptar posturas a las que no soy adepto: de crítico K a oficialista enfurecido y confeso. Francamente me duele admitir y sentirme en la obligación de marcar, no por vez primera, los momentos poco felices de esa clase que gusta de llamarse “media” y “espontánea”. De esa clase informe, impredecible e incalificable que si, sale, protesta, se queja… ¿Cuándo sale, se queja y protesta? En la historia inmediata es inevitable recurrir al caso de ahorros, o a los pedidos más o menos manifiestos de un padre doliente, por la pena de muerte. Caso, este último, no demasiado difícil de explicar desde el dolor de un padre pero desalentador desde una plaza de mayo repleta. Tal vez me hubiese gustado, sin siquiera apelar a las manifestaciones masivas, escuchar mas voces disidentes cuando un grupo de personas que subsiste como puede fue despojada de su herramienta. Caso este ultimo, el del tren blanco. Me hubiese gustado oír allí más voces de apoyo y menos vecinos contentos de que nuestro flamante jefe de gobierno, al grito de “el espacio público no se negocia”, barriera la peste, la pusiera en donde corresponde, del otro lado, en la provincia… Frente a esto es, creo, inevitable preguntarse ¿Qué espacio publico si se negocia? Se ve que la negociación no se ve desde recoleta… Si se negocian las tierras devastadas. Si se negocian las tierras de las poblaciones autóctonas. Si se negocian los merenderos que no tienen leche, la basura que se “roban” los cartoneros… Todo deja entrever que la protesta aria es la única válida, la que esta bien, la de gente bien, la única legitima. Ese espacio público parece que es el negociable por excelencia. Lo más irritante, lo digo, no es la protesta. Si creo que es peligroso (la presencia de personajes tan siniestros como Cecilia Pando en las manifestaciones lo confirma) la promoción de eslóganes fogoneados entre los chimentos de Catalina Blum, las placas “ultimo momento” de Crónica TV y la retórica seudo-revolucionaria de dirigentes autodefinidos “combativos” que, como siempre, le siguen haciendo el caldo gordo a los sectores mas reaccionarios del país, por nombrar solo algunos medios de “información” o, como les gusta definirse, de “periodismo independiente”. Falta, y es cada vez más evidente, un procesamiento activo de la información y frente a esto se venden frases divertidas, cancheras… (Va a estar bueno buenos aires… tan vacía e imbecil como vaga e imprecisa, pero, digámoslo, con onda). Frases que se divulgan, se reproducen hasta el tedio y terminan repitiéndose con un efecto profundamente cretinizante, así como oscuro y errante par quienes devienen sus portadores. Creo que la mayoría de los medios, los discursos de la derecha más recalcitrante son profundamente estupidizantes. También creo que convertirse en superficie estupidizable es muchas veces una cuestión de elección. Por eso prefiero no enumerar datos y prefiero preguntarles: ¿Sabemos quienes son la SRA, las CRA, conocemos siquiera algo de su historia, sus políticas? ¿Entendemos lo que significan los monocultivos? ¿Recordamos que sectores pidieron y festejaron cada golpe de estado por el que atravesó el país? ¿Cuándo hablamos de redistribución del ingreso en que pensamos? ¿Habrán de devolver con sangre el vaso de leche que la sociedad generosa entrega a los pibes mas necesitados? ¿Sabemos que el campo tiene los empleados peor pagos, en las más precarias de las condiciones? ¿Somos concientes de que fue uno de los sectores a los que se le pesifico la deuda y a quienes se subsidio y se subsidia el precio del gasoil? ¿Menciono alguien que es también uno de los sectores que registran el mas alto índice de evasión fiscal?
De todos modos los números siguen hablando por si solos. Me tientan... Leyendo la nota editorial del semanario Veintitrés, publicada este último sábado, me encontré con algunas cifras bastante simpáticas. Otra vez una pregunta. ¿Cómo seria el país sin retenciones? Un litro de leche $6, un kilo de tomates (ese que meses atrás puso a esa clase informe en furiosa oposición con el campo) $22! el asado $30, $40, un kilo de lomo (ese por el que tanto boga usted y para el cual, sépalo de una buena vez ama de casa desesperada, el presupuesto de un estudiante como quien escribe no da hace muchos años) $95, $100! Creo que el gobierno ha sido poco hábil en la aplicación de las medidas pero me parecen justas e invito a todos a des- desinformarnos, a escapar al mortífero discurso mediático y a sacar conclusiones propias y dejar de ser soporte de viles consignas de grupos que lo saben, la sociedad es estupidizable y puede ser muy útil. Invito también a la tolerancia: lo que escuche estos días verdaderamente atrasa, no aprendimos nada. En la nota a la que hice mención antes decían también que si Kosteki y Santillan vivieran, seguramente morirían hoy otra vez a manos de la policía macrista… seguramente con el visto buena de quienes hoy convocan a la rebelión. Y, ojo, no hay que recurrir a prejuicios vetustos como leí en uno de los mails pro campo para ser críticos. ¿No son los mismos que pedían la represión de los movimientos populares hace apenas unos años, en el convulsionado inicio de milenio?
Me duele profundamente comprobar el avance de discursos que claman mano dura y el retroceso salvaje de los solidarios, quedando estos últimos casi reducidos al núcleo, tan infame como absurdo, de un mensaje de texto apoyando a alguna rubia exuberante que se desliza sobre patines para ganarle un riñón a algún desvalido…
Solamente espero con esto abrir un poco la cuestión e invitar a la reflexión, poco común por estos días y llamar a lo ese concepto abstracto y cada vez más difícil de divisar: sentido común. Y tomando prestada la retórica de un amigo les doy la bienvenida al nuevo circo… Pasen y vean… Los espero afuera.

Tato.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Felicitame a Tato de mi parte, por favor.

Lúcido análisis.

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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Candelaria dijo...

Idem asterisco, aunque tarde.
Opiniones muy ajustadas.